No seas solo una mujer

Maria Goeppert-Mayer nació en Polonia en 1905. Pertenecía a la séptima generación de una familia de profesores universitarios ligados a la ciencia en diferentes disciplinas. Maria, dotada de notable inteligencia, se interesó desde pequeña por el estudio y la investigación y cursó las carreras de Matemáticas y de Física.

Su madre le repetía continuamente: No seas solo una mujer, y Maria no echó en saco roto esta recomendación. Con 24 años se licenció en Física, era una época de grandes descubrimientos y avances: las partículas, las reacciones atómicas, los primeros aceleradores… Su tesis doctoral ya supuso una gran aportación en este campo: elaboró una teoría sobre la carga emitida por los electrones. Esta teoría y su solución se demostraron años más tarde, en 1960, cuando pudo emplearse el rayo láser.

Maria se casó en 1930 con el profesor de Química Joe Mayer, con quien tuvo dos hijos, Marianne y Peter. Juntos viajaron a América, cuando Joe fue contratado en la Universidad John Hopkins de Baltimore. Ella continuó dedicándose a la Física, pero por puro placer, no se reconocía su trabajo de primerísimo nivel. Escribió artículos junto con Karl F. Herzfeld y él la animó a investigar sobre el color de las moléculas orgánicas. En 1930 el matrimonio llega a Columbia, donde Maria trabaja en el laboratorio SAM en la separación de isótopos de uranio. Pero tuvo que esperar aún hasta 1946 para encontrar su puesto en la universidad, aunque fuese en segundo nivel. En el Laboratorio Nacional de Argonne, en Chicago, se decantó por la física nuclear y un par de años después empieza su trabajo con los números mágicos, quería averiguar por qué los núcleos con cierto número de neutrones y protones parecen más estables que los núcleos con un número distinto de partículas elementales. Este modelo sirve para explicar aspectos del proceso de fisión.

La elaboración de esta teoría la vinculó con J. Hans D. Jensen, que trabajaba con las mismas hipótesis, la culminación de sus estudios fue recompensada con el Premio Nobel de Física de 1963 por los descubrimientos relacionados con la corteza atómica. Fue elegida miembro de la Academia Nacional de Ciencias en 1956 y catedrática de Física en la Universidad de La Jolla, California, hasta su muerte acaecida en 1972.

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