Belleza en la antigua Grecia



Las hetairas griegas pasaban la noche con el rostro cubierto con una máscara de albayalde y miel. Al levantarse se lavaban la cara con agua fría y volvían a embadurnarse la faz con otra capa de albayalde muy diluido, lo que daba a la cara una blancura que hoy consideraríamos propia de un payaso. Con un pincel se aplicaban sobre las mejillas el rojo producto de una flor espinosa de Egipto, muy cara y que se aplicaba diluido en vinagre. Se terminaba el maquillaje con toques de carmín en los labios y en los pezones. No bastaba con ello, pues una mujer, para ser interesante y especialmente las cortesanas, tenían que ser rubias, lo que conseguían con zumo de azafrán o, más simplemente, con una peluca que llamaban color de trigo.
 
Historias de la Historia, Carlos Fisas

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