Primer trasplante de útero


Derya Sert, una joven turca de 22 años, padece un raro síndrome que afecta a 1 de cada 5.000 mujeres. El síndrome Rokitansky hizo que naciese sin útero, pero en 2011 le trasplantaron el de una fallecida y veinte días más tarde tuvo su primera menstruación, quedando patente que el útero era funcional. Ahora a Derya se le ha implantado un embrión y está embarazada. Será la primera vez que nace una criatura de un útero trasplantado. Si todo va bien, podrían presentarse complicaciones causadas por la medicación que debe tomarse a fin de evitar el rechazo del órgano, tras el parto por cesárea, a Derya se le extirpará el útero para evitar complicaciones posteriores o el rechazo.
El trasplante de útero ha suscitado bastante polémica, pero si la gestación de Derya llega a buen fin y tiene una hija o un hijo sanos, podría surgir una esperanza para las miles de mujeres que carecen de útero en el mundo y desean ser madres. No obstante, algunos médicos defienden que los riesgos que implica un trasplante, así como los recursos que requiere, solo deberían asumirse para salvar vidas o mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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