Pegas a la contracepción


A partir del 1 de agosto el Gobierno dejará de financiar ocho anticonceptivos: Dretine, Dretinelle, Drosure, Drosurelle, Drosiane, Drosianelle, Liofora y Yira. Son anticonceptivos de última generación, que estaban parcialmente financiados desde 2011.
El departamento que dirige Ana Mato asegura que no se ha demostrado que esos ocho anticonceptivos ofrezcan beneficios extra que justifiquen un precio más alto y han resaltado que existen en el mercado alternativas de otros fármacos financiados que llevan muchos años dando buenos resultados.
El portavoz de Sanidad del PP, Manuel Cervera, ha manifestado que "no hay ninguna medida ideológica" tras la decisión. Se trata de "medidas de optimización de recursos en política farmacéutica", igual que se hace con otros medicamentos.
Estos argumentos son rebatidos por el jefe de Ginecología del Hospital General de Requena (Valencia), Ezequiel Pérez Campos, que opina que esta medida limita la posibilidad de prescribir los fármacos que "más se utilizan". Según Pérez Campos, las píldoras descartadas de la financiación ofrecen la misma eficacia que las más antiguas y entre sus principales beneficios destacan su acción antiandrogénica: mejoría de acné, menos presencia de grasa en la piel o menos pelo; también mejorías frente al síndrome premenstrual. Desde agosto la financiación de anticonceptivos se "limitará" al Levonogestrel, el fármaco más antiguo, que aunque ofrece un "índice más satisfactorio" de efectos tromboembólicos, es un "buen producto solo para determinadas circunstancias", asegura Pérez Campos. Otro de los inconvenientes, según el experto es la posible subida del precio de estos medicamentos, pues al salir de la financiación pública "podrían subir los precios sin que el Ministerio pueda controlarlo".

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