Mercè Rodoreda

Mercè Rodorera nació en 1908 en Barcelona. Antes de que estallara la Guerra Civil ya tenía publicadas cuatro novelas: Sóc una dona honrada? (¿Soy una mujer honrada?),1932, Del que hom no pot fugir (De lo que uno no puede huir), 1934, Un dia a la vida d’un home (Un día en la vida de un hombre), 1934 y Crim (Crimen), 1936. En 1937 recibió el prestigioso premio “Creixells” por su obra Aloma, pero también era importante su labor periodística como colaboradora en publicaciones literarias y diarios de la Cataluña republicana: La veu de Catalunya, Meridià, Revista de Catalunya o La Publicitat. En sus años de exilio en Francia, hasta 1954, se dedicó al cuento, a través de este género reinició su carrera y le sirvió para ganar el premio “Víctor Català” en 1957 con la recopilación Vint-i-dos contes. En esta época vive en Ginebra, ha superado muchas calamidades y por fin disfruta de tranquilidad, así como de una seguridad económica. Esta situación le permite retomar su carrera novelística y afianzarse como escritora con la obra que la saca definitivamente del anonimato: La plaça del Diamant (La plaza del diamante), 1962, a la que siguieron, El carrer de les Camèlies (La calle de las Camelias), Premio Sant Jordi, 1966 y Mirall trencat (Espejo roto), 1974. No abandona el cuento, sobre todo el cuento fantástico, de ello da cuenta La meva Cristina i altres contes (Mi Cristina y otros cuentos), 1967 y Semblava de seda i altres contes (Parecía seda y otros cuentos), 1974. Mercè Rodoreda regresó a España después de un largo exilio y estableció su residencia en una confortable casa en Romanyà de la Selva (Girona), en este idílico lugar buscaba reposo y cuidaba de su jardín. Allí le sorprendió la muerte en 1983.
Escribo porque me gusta escribir. Si no pareciese exagerado diría que escribo para gustarme a mí. Si de rebote lo que escribo gusta a los demás, mejor. Quizá es más profundo. Quizá escribo para afirmarme. Para sentir que soy… La obra de Mercè Rodoreda se caracteriza por una singular pureza, escribe sin adulteraciones, con espontaneidad, desde una íntima soledad en la que se entremezclan la fortaleza y la indefensión. Por suerte, esta escritora en catalán ha obtenido una merecida valoración y su obra goza del reconocimiento de la crítica y del público, que da valor a su trabajo.
 

Comentarios