Violación, a quién le importa

En el siglo XXI, el escándalo continúa. Tanto como se hace por conseguir una legislación destinada a garantizar la igualdad de mujeres y prácticamente ningún gobierno las protege contra la violencia ni garantiza el procesamiento de sus agresores.
 
Los informes de Amnistía Internacional reflejan que tanto el los países desarrollados, como en el Tercer Mundo, la violencia contra las mujeres sigue siendo una barrera para alcanzar la igualdad de género y que a menos que la violencia sexual vaya acompañada de violencia física, no se toma en serio. La mujer violada que no presenta lesiones importantes es considerada responsable del delito cometido contra ella, mientras que el violador se enfrenta solo a una sanción social o legal limitada.
 
En uno de los informes de Amnistía Internacional se cita el caso de una mujer que fue obligada a tener relaciones sexuales en los lavabos de un garaje público, su agresor le golpeó la cabeza contra la pared y le retorció el brazo detrás de la espalda, pero la fiscalía estimó que no se trataba de una violación porque el grado de violencia ejercida fue leve y declaró al hombre culpable de coacción para mantener relaciones sexuales, imponiéndole una condena condicional de siete meses de cárcel. Esto ocurría en Finlandia, un país avanzado. ¿Qué no ocurrirá en el Tercer Mundo?

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