Leer, herramienta de empoderamiento

Leer no solo entretiene o evade. Leer cultiva la mente, insta a pensar, descubre nuevas realidades, ensancha los límites del horizonte personal, fomenta el espíritu crítico, contribuye a ganar autonomía y seguridad…
El acceso a la lectura es el paso previo que permite llegar al mundo de la cultura, por eso durante tanto tiempo la alfabetización y la lectura han sido vetadas a las mujeres. Por eso el libro es una herramienta de empoderamiento social femenino.
Conscientes de esta realidad, en 1926 se crea en Madrid la asociación de mujeres Lyceum Club Femenino. Hasta 115 mujeres, entre ellas intelectuales como Zenobia Camprubí, Victoria Kent, Clara Campoamor, María Lejárraga o María de Maeztu, colaboraron en la alfabetización, defendieron la igualdad femenina, la incorporación de la mujer al mundo del trabajo y la educación durante la dictadura de Primo de Rivera.
Especial relevancia tuvieron los seminarios de derecho impartidos por abogadas y la propia Campoamor. Gracias a ellos muchas mujeres aprendieron a organizarse para exigir reformas legales, y lograron sustituir el artículo 57 del Código Civil: “El marido debe proteger a la mujer y esta obedecer al marido”, por otro más razonable: “Marido y mujer se deben protección y consideraciones mutuas”.
Pese a las críticas furibundas dirigidas contra sus integrantes, los medios conservadores de la época llegaron a reclamar en la prensa nada menos que la reclusión de las asociadas como “locas” o como “criminales”, el Lyceum Club de Madrid continuó su actividad hasta que estalló la Guerra Civil.

 


*El origen del Lyceum. La escritora británica Constance Smedley-Atmfield (1881 - 1941) fue su fundadora. En 1903, Smedley se inscribió en el Writers Club de Londres. Allí entró en contacto con otras mujeres que desempeñaban un trabajo profesional remunerado, pero que padecían numerosos problemas. Muchas vivían en pensiones o en habitaciones realquiladas y carecían de un lugar donde reunirse para mantener una entrevista o cerrar un contrato. Constance Smedley, junto con un grupo de amigas, recaudó fondos, habilitó una casa como sede, y escogió el nombre, Lyceum, para una asociación en la que las mujeres socias visitantes pudieran alojarse y se agruparan según sus intereses. Para ello se abrieron en el club secciones estables de ciencia, arte, literatura, música y cuestiones sociales.
El 20 de junio de 1904, en el número 128 de Piccadilly St., se inauguró oficialmente el Lyceum Club de Londres. En el discurso de apertura, lady Frances Balfour, su primera presidenta, afirmó: “Hemos creado esta casa de la que nos sentimos orgullosas porque es una casa hecha por mujeres, habitada por mujeres y dirigida por mujeres”. La prensa londinense, al difundir el acto, citaba las adhesiones de G. K. Chesterton, G. B. Shaw y Emilia Pardo Bazán.
El Lyceum Club se hizo internacional. Una federación reunía a todos los centros femeninos con esa denominación. Con el fin de respetar las creencias y opiniones de cada socia, el Lyceum Club se constituyó aconfesional y apolítico. La admisión como socia estaba restringida a mujeres que hubiesen realizado trabajos literarios, artísticos o científicos, se distinguieran por su participación en obras sociales, o poseyeran títulos académicos.
Conoce la asociación internacional de Lyceum Clubs

Comentarios