¿Y si no me tiño?

La presión social por parecer siempre joven se agudiza en las mujeres. Una mujer debe estar delgada; perfectamente maquillada; perfectamente vestida; perfectamente planchada, si le han salido arrugas en la piel; perfectamente teñida si tiene canas.
Las canas son cabellos transparentes porque han perdido la melanina que les da color. Una vez empieza, la canicie es un proceso irreversible. Está estrechamente vinculado con el envejecimiento, aunque también puede aparecer como consecuencia de algunas enfermedades o del estrés.
Para el “problema” de las canas solo existe una solución cosmética, no hay otra forma de eliminarlas. Y la fórmula más usada para camuflarlas es aplicarles un tinte de color. Una práctica que se convierte en esclavitud, pues cada pocas semanas hay que repetir el proceso si no se quiere exhibir la marca que deja el pelo encanecido al crecer.
Desde hace un tiempo, yo luzco canas con orgullo. Pero en alguna ocasión familiares, amigos o conocidos, que no comparten mi opción personal, me recomiendan que me tiña para parecer más joven. Tengo la edad que tengo. No creo que llevar ocultas mis canas me reste ni un mes de vida. A mí me gustan. Me siento cómoda con ellas. ¿Por qué tendría que teñirme?
Alguna mujer me ha comentado que soy muy valiente por salir a la calle con canas. ¿Valiente? Los hombres con canas se convierten en interesantes. Las mujeres canosas somos valientes. George Clooney y yo tenemos la misma edad. Nos llevamos diez días, para ser más exacta. A él le sientan de maravilla las canas. A mí, también.



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