Aborto

Desde que existe memoria histórica, las mujeres han abortado. En el Egipto de los faraones, en la antigua Grecia, durante el Imperio Romano o en la Edad Media… Siempre y en todo lugar, el aborto ha formado parte de la vida de las mujeres. Con más o menos peligro de sanción legal o religiosa, con mayor o menor riesgo para la salud y la vida, el aborto ha estado ahí, acompañando a la humanidad.
El concepto de prevención del embarazo ya existía en las sociedades primitivas y documentos encontrados en distintas partes del mundo atestiguan cómo las civilizaciones más antiguas evitaban los embarazos no deseados, el más antiguo es un texto chino datado en el 2700 a.C., y se refiere a un abortivo.
El aborto ha sido cosa de mujeres y las mujeres han carecido de derechos hasta ayer por la tarde. Ni los teólogos, ni los juristas, ni los políticos, ni quienes con tanto ardor defienden ahora los derechos de un cigoto, se han preocupado por los derechos de la mujer. Mujeres que han sido violadas, engañadas o usadas para la cría como otro animal más, han concebido y parido con riesgo de muerte, sin que a nadie le importase. Quizás porque era la voluntad divina y, por tanto, inapelable. Tampoco importaban sus vástagos, si eran demasiados y no podían ser bien atendidos por falta de recursos, si se quedaban huérfanos y desasistidos. Esas criaturas nacidas también eran ignoradas.
Pero si mal estaba parir cada año, las relaciones sexuales son obligatorias dentro del matrimonio católico, peor se consideraba a la mujer estéril, a la prostituta, a la soltera… En definitiva, a toda mujer que se saliera de la pauta que la religión y el Estado marcaban para ella. Hasta que llegó la píldora anticonceptiva y el aborto seguro. Entonces empezó la liberación femenina.
Desde ese momento, las mujeres nos hemos lanzado a estudiar, a pensar, a rebelarnos, a decidir sobre nuestro destino y a ser las personas que queremos ser. Somos sujetos de derecho, podemos votar y podemos legislar. Aunque todavía existan en nuestra sociedad sectores que desean que la mujer vuelva a ser esclava.

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