Bettina

Bettina, por Gordon Parks, 1951
Simone Micheline Bodin, mundialmente conocida como Bettina, recibió su apodo del modisto Jacques Fath en la década de 1950. Bettina fue la primera supermodelo francesa, musa de Jacques Fath y de un principiante Hubert de Givenchy, que más tarde le dedicaría la fragancia Amarige.
Antes de llegar a la cima de la moda y de codearse con la flor y nata de la sociedad parisina, Simone Micheline Bodin comenzó siendo bailarina, se fabricó su primer par de zapatillas de ballet rellenando la puntera de unas alpargatas, y tuvo que superar no pocas dificultades personales. Su padre se fue de casa cuando ella tenía seis meses. Durante la guerra, se mudó a vivir con su abuela en Angers, la anciana murió durante un bombardeo. En 1960, estando embarazada, ella y su novio, el príncipe Aly Khan, estuvieron implicados en un accidente automovilístico en el que el príncipe falleció y ella sufrió un aborto. Tal vez estos acontecimientos forjaron su carácter intrépido y facilitaron que se convirtiera en el icónico Bettina. En 2010, recibió la Ordre des Arts de Francia et des Lettres. El presidente Mitterrand le entregó el premio diciéndole: "Eres la encarnación de la mujer moderna".
La Galerie Azzédine Alaïa le dedica una exposición con fotografías de Irving Penn, Dick Dormer, Norman Parkinson y Erwin Blumenfeld.

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