Nodriza

En la Edad Media, los matrimonios de clases acomodadas solían contratar a nodrizas para que amamantasen y criaran a sus hijos e hijas. La práctica se hizo tan habitual que llegó a elaborarse un patrón del ama de cría ideal. Esta debía ser una mujer adulta, de entre 25 y 35 años de edad, de color blanco rosado, moderadamente gruesa, con un pecho amplio y unas mamas fuertes, sana, discreta, prudente, honesta y sin inclinaciones lujuriosas.
La nodriza y los padres firmaban un contrato por un año ampliable. La nodriza, además de un sueldo en metálico, recibía ropa. Si la nodriza residía en la casa de la criatura, los padres se comprometían a vestirla y alimentarla.

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