Charlotte Corday

Charlotte Corday fue una de las más sublimes figuras de la época revolucionaria. Jacob Burckhardt
 
Durante la Revolución Francesa, las mujeres jugaron un papel importante, omitido deliberadamente por la Historia, y tenemos noticias de la vida y actos de muy pocas. Una de estas contadas excepciones es Marie-Anne-Charlotte de Corday d’Armont.
El 13 de julio de 1793, víspera del cuarto aniversario de la caída de la Bastilla, Charlotte Corday, desencantada de la revolución, desencadenó una tormenta de fuego al asesinar a Marat, que junto con Robespierre fueron dos figuras emblemáticas del terror, uno en su primera fase y otro en su segunda etapa.
Cuando la girondina Charlotte Corday apuñaló en el baño al líder jacobino aún no había cumplido los veinticuatro años, con su crimen pretendía vengar a numerosas víctimas inocentes y salvar miles de vidas. Su acto desató la controversia, fue vituperada y ensalzada como vengadora. En la audiencia por el asesinato hubo mujeres que gritaron que la guillotina «sería muy suave para tan atroz crimen». La furia desatada entre quienes maldecían a Corday y clamaban por una venganza contra ella acorde con su delito, consiguió que Charlotte temiera, mientras estuvo en la prisión de Abbaye, que el pueblo la desmembrara. Por otra parte, existía la posibilidad de que la muerte violenta de la asesina de Marat originase una matanza incontrolada. En la Convención muchos diputados pedían a los ciudadanos que mantuvieran la calma en un afán por serenar el ambiente. Finalmente, Charlotte Corday tuvo una muerte «amable», fue decapitada por la guillotina el 17 de julio. Cuentan que el auxiliar del verdugo tomó la cabeza cortada de Charlotte y, como muestra de desprecio, le propinó una bofetada.

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