La brecha continúa

La brecha salarial entre mujeres y hombres es del 22 %, lo que supone que el salario medio anual de las mujeres es de 19 502 euros y el de los hombres es de 25 001 euros. Las mujeres tienen que trabajar 80 días más para lograr un salario igual al de los hombres.
Los factores responsables de esta discriminación laboral: por igual trabajo no se obtiene el mismo sueldo, se recogen en un informe de la Universidad CEU San Pablo. La Comisión de Justicia de la Unión Europea ha detectado al menos siete circunstancias que explican la existencia de diferencias salariales entre mujeres y hombres.
- Discriminación en el lugar de trabajo.
- Diferenciación de empleos y sectores para mujeres y hombres.
- Prácticas laborales y sistemas salariales.
- La infravaloración del trabajo y las capacidades de la mujer.
- La escasa presencia de mujeres en puestos de liderazgo y de alto nivel.
- Tradiciones y roles de género.
- Conciliación de la vida laboral y familiar.
En España, la discriminación en el lugar de trabajo se origina por una discriminación directa basada en un trato menos favorable a las mujeres con respecto a los hombres. Esta discriminación está prohibida por la legislación de la Unión Europea.
Existen ámbitos y sectores, como el sanitario y el educativo, que están feminizados y son precisamente en los que las mujeres perciben salarios más bajos. Además, las mujeres siguen siendo las principales responsables del trabajo no remunerado del hogar y del cuidado de personas dependientes. Estas circunstancias hacen que opten por unos empleos a tiempo parcial y por trabajos mal remunerados. 
La infravaloración del trabajo femenino y las capacidades de la mujer determinan los salarios porque se considera que reflejan características y no capacidades y competencias adquiridas.
Las mujeres cuentan con escasa presencia en puestos de liderazgo y se encuentran infrarrepresentadas en las escalas laborales más altas. Solo un 16 % de mujeres están presentes en los consejos de administración de las empresas del Ibex 35 % y apenas un 12 % en la cúpula de las mil mayores empresas.
Las tradiciones y roles de género también influyen en decisiones sobre el trabajo que puede, o no, desempeñar un hombre o una mujer.
La conciliación de la vida laboral y familiar fuerza a muchas mujeres a trabajar menos horas y, por consiguiente, a recibir un sueldo menor. El tiempo parcial es la primera opción para hacer compatible familia y trabajo, aunque supone una traba importante para su desarrollo profesional.

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