Las canarias

Durante la Primera Guerra Mundial, las mujeres dejaron patente su enorme coraje. Las industrias civiles se reconvirtieron en factorías al servicio de la contienda y dieron trabajo a un gran número de féminas, mano de obra barata. En dichas factorías, las trabajadoras llegaron a producir el 40 % del armamento: obuses, proyectiles, automóviles, camiones, complementos bélicos como cascos o cartucheras…  En 1917, en Reino Unido, además de soportar jornadas laborales interminables, las mujeres tuvieron que manipular el TNT (trinitrotolueno), un explosivo que les teñía la piel y el cabello de amarillo y dejó estériles a miles de ellas. Recibieron el apodo de canarias, debido al color amarillo que adquirían. En la parte no visible de su cuerpo, el veneno seguía actuando durante años y afectaba a su aparato reproductivo.

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