Un bebé en el Hemiciclo

Al Congreso han acudido distintos colectivos para exponer sus reivindicaciones y visibilizar un problema social que los políticos están pasando por alto. Incluso hemos visto como, en ocasiones, las protestas que incumplían el reglamento de la Cámara han acabado en una expulsión de las personas que alteraban el orden.
Hoy, la diputada de Podemos Carolina Bescansa ha llevado a su hijo a la sesión constitutiva del Congreso de los Diputados, y se ha montado una buena. Porque Bescansa no tenía la urgente necesidad de acudir con su bebé, tampoco de darle de mamar en público ni de anunciar que este hecho se repetirá en más ocasiones. Su decisión ha sido muy criticada. A algunas diputadas socialistas les ha parecido un gesto innecesario, ya que las Cortes disponen de guardería subvencionada y abierta de 8 de la mañana a 9 de la noche, y el sueldo de diputada le permitiría a Bescansa contratar a alguien para que se ocupe de la criatura o bien podría coordinarse con su pareja, como les toca hacer a miles de familias españolas.
Es cierto, no había necesidad de montar el numerito, a no ser porque con esta decisión Bescansa muestra una cuestión que afecta a un gran colectivo: las mujeres trabajadoras con hijos pequeños. ¿Qué hacen las madres con sus hijos si no pueden permitirse el lujo de pagar una guardería o no hay en su entorno un familiar que se ocupe de ellos?
El hecho de que el hijo de Carolina Bescansa haya estado hoy en el Hemiciclo es mucho más importante de lo que pueda parecerle a algunos: pone de relieve las dificultades que afronta la mujer que decide ser madre; nos recuerda que, sin niños y niñas, la sociedad envejece de una forma alarmante, y debería hacer recapacitar a los políticos para que ofrecezan más facilidades y apoyo a la maternidad.

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