I Jornada Salud y Equilibrio Psíquico de la Mujer

El viernes 29 de julio, en el centro cívico Delicias, tuvo lugar la I Jornada Salud y Equilibrio Psíquico de la Mujer. Me había invitado Vanessa Essiben, presidenta de la asociación Sawa o Pagnya, que reúne a las mujeres y hombres provenientes de Camerún que viven en Zaragoza. El motivo de esta jornada era ayudar a las mujeres africanas a detectar posibles problemas psíquicos que puedan aquejarles y ofrecerles ayuda profesional para resolverlos. En la cultura africana el psicólogo suscita bastante recelo, se impone la creencia en la brujería como causa del malestar psíquico y por eso se busca la ayuda de un curandero, que mediante una sesión de vudú y un ungüento o una corteza de árbol, espantará los males.

Tomás Nieto, presentador de la jornada, nos relató una anécdota muy ilustrativa. Le regaló un teléfono móvil a su abuela, que vive en Guinea, y se lo preparó en modo vibración para que no le asustase el tono de llamada. La llamó en repetidas ocasiones, pero no recibía respuesta. Alarmado fue a casa de la anciana y comprobó que se encontraba perfectamente. Le preguntó por el teléfono y le dijo que había intentado comunicarse con ella sin éxito. La mujer le respondió que el aparato hacía un ruido extraño, como si en su interior hubiera espíritus, así que lo metió dentro de una olla y lo puso debajo de la cama.

En el acto intervinieron Natalia Salvo, directora del Instituto Aragonés de la Mujer; Consuelo Cruz, activista social; Laura Pardos, psicóloga colaboradora en la ADCARA; Jaime Claro, psiquiatra en ATADES, Vanessa Essiben y Carmen Mangue, coach y escritora.


En el turno de preguntas, las mujeres asistentes dejaron patente que su mayor preocupación era el fracaso escolar de sus hijos, también había cierta dificultad en la integración social y en la forma de transmitir a los hijos los valores y costumbres de dos culturas. El desarraigo y la soledad en un país extraño, con una religión distinta, unos usos diferentes, un idioma que dificulta la comunicación, la “ausencia” de un marido que pasa el día fuera, trabajando, y unos vecinos que no siempre comprenden la diferencia, son retos que han de superar y para ofrecerles esta indispensable ayuda se brindaron las entidades convocantes de la jornada.

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