Las mujeres tienen un problema, no son el problema

Cuando casi habíamos olvidado las manifestaciones machistas de Mónica Oriol, siendo presidenta del Círculo de Empresarios, refiriéndose al  problema que acarreaba el embarazo de las mujeres, las palabras de Joan Rosell, presidente de la (CEOE), en la presentación de su ponencia A donde vamos, al manifestar que la incorporación de las mujeres al mercado laboral «es un problema», nos demuestran que el machismo sigue arraigado.

La CEOE ha emitido un comunicado diciendo que se ha producido un malentendido, pero el mal ya estaba hecho.

Claro que hay un problema en el mercado laboral, pero no son las mujeres, sino la discriminación laboral que sufren las mujeres. Esta misma semana se publicaban los datos de los Registros del Servicio Público de Empleo de octubre: el paro femenino, de un 56,1 %, afecta a 2.113.194 mujeres, con una subida del 1,02 % respecto del mes de septiembre. El desempleo masculino se sitúa en 1.651.788.

La EPA del Tercer Trimestre de 2016 indica que el empleo aumentó en ese trimestre más entre los hombres (con 141.700 ocupados más), que entre las mujeres (84.900 nuevas ocupadas), dejando la tasa de actividad masculina en el 65,26 %, y la femenina en el 53,61 %.

Más paro, menos empleo, menor tasa de actividad y, como consecuencia, mayor feminización de la pobreza. Ese es el problema de las mujeres en el mercado laboral.

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