Fahrelnissa Zeid

Problemas resueltos 1948 
Fahrelnissa Zeid (1901-1991) nació en una familia perteneciente a la élite de la sociedad turca y fue, por su matrimonio con el emir Zeid Al-Hussein, princesa iraquí. Asistió a la Escuela Imperial de Arte de Estambul a principios del siglo 20, recorrió el mundo con su primer marido, visitó los grandes museos de Europa y estudió en talleres artesanos.

En 1933 aparece en el mundo del arte contemporáneo de Estambul con el Grupo D, aunque no tuvo nunca un compromiso con la estética tradicional turca. Frustrada por la falta de oportunidades para mostrar su trabajo, realizó exposiciones en su propio apartamento, una idea revolucionaria en la época. Su muestra de 172 pinturas fue un gran éxito y la carrera de Zeid como artista contemporánea despegó.

Zeid se traslada a Londres con su marido en 1946 y enseguida se integró en la escena del arte contemporáneo de la ciudad. Viajó regularmente a París, donde presentó su obra en el Salon des nouvelles Réalités junto a los líderes del abstraccionismo. Y de vuelta a Reino Unido expuso y organizó fiestas para los más aclamados artistas, galeristas y críticos de la época, algo que le valió el apodo de princesa pintora.

El golpe militar ocurrido en Irak en 1958 cambió su vida. Zeid y su marido tuvieron que abandonar la embajada en Londres y adaptarse a una existencia con menos lujos. En las dos últimas décadas de su vida continuó trabajando incansable. Al quedarse viuda se establece en Amman, Jordania, para estar cerca de su hijo, y funda el Instituto Fahrelnissa Zeid de Bellas Artes, que forja nuevas generaciones de artistas experimentales.

Zeid fue singular, no perteneció a ningún movimiento estético y su arte nunca fue etiquetado. Recibió influencias de su origen turco, de las obras de Brueghel, del fauvismo, el cubismo y el expresionismo y tuvo una preocupación permanente por el color. Sus primeras pinturas eran figurativas y se inspiraban en la vida cotidiana, sueños y recuerdos. A mediados de la década de los 40, el arte abstracto cambió su forma de trabajar, creó enormes lienzos en los que se fusionaban motivos bizantinos con los patrones contemporáneos y experimentales. Algunas de sus obras eran tan grandes que no pudieron exhibirse en las galerías. Como anécdota, en una exposición individual que realizó en el Instituto de Arte Contemporáneo en 1954, uno de los lienzos tuvo que ser colgado con un tercio enrollado, ya que el techo no era lo bastante alto para presentarlo entero.

Su época abstracta es la más conocida, aunque Zeid regresó a la figuración en sus últimos años. 
Fahrelnissa Zeid 

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