Las más sacrificadas

 

A pesar de los grandes avances logrados, las mujeres continúan asumiendo en mayor medida que los hombres las cargas familiares, así queda reflejado en un estudio realizado por el Observatorio Social de la Fundación la Caixa.

«Muchas mujeres pasan a la inactividad en verano (no trabajan y tampoco buscan empleo) para conciliar su tiempo con las necesidades de su familia», con las lógicas consecuencias negativas que se derivan de ello: menor proyección profesional, peores perspectivas de salario o un futuro laboral menos seguro.

Entre 2010 y 2019, una media anual de 325.730 mujeres pasaron a la inactividad durante el tercer trimestre del año, mientras que los hombres que eligieron esta opción fueron 220.260. Cuando el otro miembro de la pareja trabaja, la diferencia se hace más notable: el 22,7 % de las mujeres cuyas parejas son asalariadas pasan inactivas los meses estivales, frente al 4,3 % de los hombres con pareja empleada. Así se deduce que el trabajo de las madres se considera un complemento respecto al de los hombres, y el patrón se repite durante los últimos nueve años, a excepción del verano de 2017.

Según este estudio, que las mujeres abandonen el mercado laboral en el tercer trimestre del año se debe en gran parte al cierre de los colegios. Esta decisión no es la más ventajosa y está influida por el rol social asumido. Los datos del estudio de la Caixa son una muestra de la enorme trascendencia que tiene la desigualdad de género en el mercado laboral, siendo la raíz de otros problemas más graves.

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