Moda o tortura



Napoleón abominaba del corsé, al que consideraba «el asesino de la raza humana», pues dificultaba la procreación y, en consecuencia, menguaba el número de  soldados para la guerra.

Pero el corsé no solo complicaba el desarrollo de un embarazo y provocaba abortos, sino que llegó a producir alguna muerte. 

La deformación de la columna vertebral era la consecuencia más común entre las mujeres de la época, así como el desplazamiento de órganos y de la caja torácica. En su colocación provocaba asfixia y desmayos, ya que al apretarlo demasiado, los pulmones no recibían el aire suficiente. Constipación, mareos frecuentes por dificultades al respirar e incluso hemorragias internas, la prenda utilizada para mantener una postura derecha, reducir al máximo la cintura y levantar busto fue una imposición social para las mujeres.


En 1874 se publicó una lista de 97 enfermedades atribuidas al uso del corsé, incluyendo estados alterados de histeria y melancolía. En 1903, Mary Halliday, de 42 años y madre de seis hijos, murió repentinamente tras sufrir convulsiones. El periódico The New York Times informó que durante su autopsia "se encontraron dos pedazos de acero de corsé en su corazón, con una longitud total de ocho pulgadas y tres cuartos (22,2 cm.)". El diario añadía que las puntas de los objetos se convirtieron en filos de navajas por el movimiento de su cuerpo.


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