Cafus

 


En Denain, Francia, las mujeres empezaron a trabajar en el interior de las minas de carbón, hasta que una nueva legislación prohibió que las mujeres bajasen al subsuelo y se las destinó a otras ocupaciones, entre ellas la de clasificar el material extraído.

A estas mujeres mineras, se las denominó cafus. El nombre alude a la tela del pañuelo con el que, supuestamente, protegían su cabeza del polvo. Su trabajo era extenuante, pasaban largas jornadas de pie, seleccionando el carbón que portaba una cinta transportadora, en medio de nubes de polvo negro y de un ruido ensordecedor. Los dedos de sus manos también sufrían las consecuencias, además, se congelaban de frío en invierno y en verano el calor era insoportable.

Las apodaron «les culs à gaillettes», quizás porque se limpiaban las manos renegridas en el trasero. Las cafus fueron sustituidas por máquinas, que cribaban mejor el material de pequeñas dimensiones y lo lavaban.



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