Con Valérie Bacot

 


Foto: Jeff Pachoud


Fue violada desde los 12 años por la pareja de su madre, Daniel Polette. Alguien denunció el caso a la policía y Polette fue detenido y condenado a cuatro años de cárcel en 1995. Se le liberó dos años después y regresó al hogar familiar, volvieron los malos tratos. A los 17 se quedó embarazada y su madre la echó de la casa, no tuvo otra salida que irse a vivir con ese hombre. Polette bebía mucho y de forma habitual, cada vez era más violento, y una Navidad la golpeó con un martillo porque una guirnalda que había comprado no funcionaba; en otra ocasión, estando embarazada, intentó estrangularla. Al maltrato se añadió la obligación de prostituirse para asegurar la supervivencia familiar con unos mínimos ingresos. La amenazaba habitualmente con una pistola.

Valérie Bacot acabó matando a su presunto verdugo con su propia pistola, por la espalda y mientras conducía. El miedo a que su hija de 14 años sufriera lo mismo que ella actuó como detonante. Con la ayuda de dos de sus hijos, enterró el cadáver en un bosque y denunció la desaparición. Año y medio más tarde, los restos en descomposición fueron descubiertos por la policía. Valérie Bacot era detenida en octubre de 2017, entonces confesó su crimen y explicó el drama vivido durante 25 años.

El juicio contra Bacot ha comenzado este lunes en Saône-et-Loire, Francia. Cerca de 600.000 personas han firmado una petición nacional para exigir la liberación de esta mujer que se enfrenta a una pena de cadena perpetua. Valérie Bacot se ha convertido en un símbolo de la violencia de género en Francia.


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