Feria

 


Conocer a Inma es lo mejor que me ha pasado en esta Feria del Libro 2021. Se paró en la caseta porque le llamó la atención mi libro, y me dijo que era prostituta. Bueno, lo fui hace tiempo, ahora ya no lo soy, puntualizó. Nos miramos y conectamos de inmediato. Le expliqué el contenido del poemario, el homenaje, hablamos del centro que la ayudó a salir del infierno y a nacer en una nueva vida. Me contó su noche más negra, la que pasó con un cuchillo en el cuello, metida en el coche de una alimaña, se quejó de la poca ayuda que recibió de la policía. Solo era una puta. Se compró mi libro y le escribí la dedicatoria más sentida que probablemente escriba nunca. Se marchó contenta, con mis versos en la mano y mi admiración.

De vez en cuando, la vida te regala encuentros inesperados y vuelves a pensar que la prostitución nos afecta a todas las mujeres, al dividirnos en dos grupos: las accesibles y las no accesibles; afecta a toda la sociedad de mercado en la que vivimos y en la que todo es mercancía que se compra y se vende.

Llevamos siglos intentando crear sociedades más justas, pero ¿cómo lo vamos a lograr mientras haya hombres que ven a las mujeres como cuerpos de los que es normal disponer y sobre los que no importa preguntarse cómo ni por qué están ahí?

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