En la lencería, solo mujeres

¿Puede un gobernante legislar sobre la ropa interior que una mujer quiera comprarse? Es bastante improbable que esto ocurra en algún país, pero en Arabia Saudí se ha convertido en una realidad. El jueves 5 de enero finalizó el plazo que el rey Abdalá dio a los propietarios de tiendas de lencería femenina para que sustituyan a sus dependientes masculinos por mujeres. A los ojos profanos, la medida podría parecer un alarde de machismo más, sin embargo, posibilitará que las mujeres trabajen fuera de casa.  No se trata únicamente de que a una mujer le produzca sonrojo hablar de la copa del sujetador o de la blonda del tanga con un atento joven, sino de que gracias a la campaña: “Basta de pasar vergüenza”, las mujeres saudíes sustituyan a los extranjeros que trabajan en el sector.

Los ulemas saudíes han puesto el grito en el cielo y se han encomendado a Alá. Para ellos lo de menos es que, en un país en el que las mujeres y los hombres viven segregados, ellas tuvieran que hablar de sus bragas, sus fajas o sus sujetadores con un perfecto desconocido. Lo grave para los clérigos ultraconservadores es que la mujer pueda incorporarse al mundo laboral, y esta medida facilita que unas 40.000 mujeres trabajen en las 7.300 tiendas distribuidas por todo el país. Según un portavoz del Ministerio de Trabajo citado por el diario Al Ektesadiya, 28.000 saudíes habían presentado solicitudes para cubrir esos puestos a finales del pasado diciembre.


Fuente: BBC Mundo

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