El feto no es un tumor

Javier León de la Riva ha vuelto a reincidir. El alcalde de Valladolid ha protagonizado su enésima salida de tono y ayer arremetía contra las mujeres que abortan asegurando que un feto “no es un tumor del que pueda disponer la madre para quitárselo como se lo quita en una mama, en el útero o sacarse una muela”.

De la Riva, ginecólogo de profesión, profesor de esta materia y exconsejero de Sanidad de Casilla y León, realizaba estas manifestaciones en un café de redacción organizado por la Agencia EFE en el Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano, en el que se le hicieron varias preguntas sobre la reforma del aborto. “Lo que plantea el PP es respetar la doctrina del Tribunal Constitucional que tenía en cuenta que había una colisión de dos derechos: la protección del no nacido y la protección de la madre”, dijo. “Por lo tanto eso de que es nuestro cuerpo y decidimos me parece una auténtica barbaridad desde el punto de vista ético y biológico, porque curiosamente el feto, en contradicción con lo que dijo aquella ex ministra, Bibiana, que en gloria está porque le han buscado un enchufe espléndido en la ONU, es un ser humano no un ser vivo, ya que los cromosomas son los mismos desde el día de la unión del óvulo con el espermatozoide que a los 70 años de edad”.

El alcalde de Valladolid es partidario, no solo de volver a la legislación anterior, basada en los supuestos, sino de acotar el cuarto de ellos, que habla del riesgo para la salud de la madre, ya que a su juicio era “un coladero” y un “fraude de ley”. Afirmó que en sus cuatro años como consejero de sanidad en Castilla y León “todos los abortos que se hicieron legalmente se acogían al cuarto supuesto y todos por una presunción de grave de alteración de la salud psíquica de la madre, que es tanto como decir: me he quedado embarazada, voy al psiquiatra y le digo como esto no se me arregle me tiro por el balcón”. Y pedía que “lo de la salud psíquica tiene que ser algo más que un certificado de un psiquiatra que a lo mejor se ha firmado en blanco sin poner el nombre arriba, y mido mis palabras; lo regularía más, a lo mejor hace falta que no solo sea un único psiquiatra el que lo firme”.

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