El ritual Gin Lien era la tortura para la
reducción de pies al que se sometía a las niñas chinas a partir de los 4 años.
Las madres vendaban los pies a sus hijas fracturando los 4 dedos pequeños sobre la planta y dejando libre el pulgar, que de
esta manera adquiría una forma puntiaguda. El propósito era lograr que las
plantas de los pies midiesen unos 7 centímetros, pues era el tamaño idóneo para
que se considerasen bellos. Lógicamente, con el paso del tiempo los pies de loto ocasionaban una deformidad que
impedía a la mujer caminar de forma adecuada.

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