Cuando la reputada presentadora de informativos Greta Van
Susteren se cambió de la cadena televisiva estadounidense CNN a la Fox, a
principios de 2002, se sometió a un cambio de imagen que incluyó cirugía
estética, pretendía parecer más joven y guapa. En el estreno de su nuevo
programa, On the Record, lucía un
peinado perfecto y estaba sentada a una mesa que permitía ver su minifalda y
sus piernas.
Greta Van Susteren era un modelo, un referente que daba
esperanza a las mujeres maduras, la evidencia de que se había progresado. Todo
hacía pensar que su éxito televisivo era fruto de su inteligencia, porque está
considerada como la mejor analista jurídica en antena. Sin embargo, la cirugía tristemente
corrobora que el aspecto de una mujer es mucho más importante que lo que tenga
que decir.
Ahora Greta Van Susteren es la evidencia del trato desigual que
recibe la mujer. Ser inteligente, ser capaz como el que más, ser la mejor en lo
suyo, no basta. Greta Van Susteren es otra cara bonita de las que aparecen en
pantalla, es otra víctima de la cultura patriarcal y machista.

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