La publicidad es una herramienta orientada a vender
productos. Ese es su objetivo último. Pero un elemento comunicativo de la
envergadura de la publicidad no puede dejar de tener importantes repercusiones
en el imaginario social. Justamente por ello, la publicidad transmite valores y
se posiciona ideológicamente con una gran capacidad de influencia, gracias a
las estrategias de persuasión que viene desarrollando desde hace décadas.
En esa construcción de un imaginario social destaca la
proyección que de la mujer hace la publicidad. En muchos casos, no solo es la
base de valores machistas y antisociales sino que termina por justificar un
dañino e injusto modelo patriarcal. Sin duda, la publicidad, tan permeable a lo
que tiene éxito, recoge lo que la sociedad piensa, debate y elabora. Pero los
anunciantes y las agencias de publicidad no son agentes neutros e imparciales:
sencillamente, algunas imágenes de la mujer venden más que otras. ¿Cómo es la
imágen de la mujer más rentable para el mercado? ¿Qué repercusión social tiene
esta imagen proyectada?
ConsumeHastaMorir, viene participando desde hace años en
talleres y encuentros sobre la publicidad machista, con el objetivo de
desarrollar una mirada crítica ante este tipo de publicidad.
El informe: "Publicidad
machista. Análisis de publicidad y taller de creación contrapublicitaria"
es el resultado de ese trabajo.

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