A finales del año pasado, el Fondo Económico Mundial publicó
un informe en el que puede comprobarse que España ha descendido 14 posiciones
en el ranking mundial de políticas de igualdad de género. Esto es debido principalmente
a la disminución de mujeres en los altos cargos de la Administración.
Por desgracia, la paridad y las cuotas tienen muchos
detractores. Uno de los argumentos en contra es que este tipo de medidas conseguirán
que se promocione a mujeres mediocres y, por lo tanto, aumentará la mediocridad
en los puestos más altos. Sin embargo, ya que tanto hombres como mujeres están
igualmente capacitados para todos estos cargos, el argumento no se sostiene. De
hecho, la situación actual, con muchos más hombres que mujeres en los puestos altos,
indica que es más probable que haya un hombre mediocre que una mujer mediocre.
Otro de los argumentos con el que se cuestionan las cuotas y la paridad se basa
en el hecho de que las medidas de paridad imponen una carga de trabajo extra a
las mujeres, que ya de por sí tienen más obligaciones que los hombres, sobre
todo en el terreno familiar. Esto es tanto como negarse a compartir las tareas
domésticas y familiares, pues si se repartieran a partes iguales entre hombres
y mujeres, este problema desaparecería.

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