Los denominados Estados de Bienestar, que aparecen en Europa
tras la Segunda Guerra Mundial, albergan en su interior el germen de la
autodestrucción al posibilitar “éxitos
sociales de primera magnitud” pero con unos altísimos costes. Es lo que
opina la profesora titular de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de
la UNED, Elisa Chuliá, en el
último número de Cuadernos de Pensamiento Político que edita la FAES.
Los éxitos sociales de primera magnitud que ponen en riesgo
el Estado de Bienestar son: el aumento
de la longevidad, la emancipación económica y social de las mujeres y el
incremento de los niveles educativos de la fuerza de trabajo.
El ingreso de las mujeres en el mercado laboral ha servido
para aumentar los ingresos fiscales del Estado, indica Chuliá, pero conlleva
un retraso de la nupcialidad, un
descenso de la natalidad, y, por lo tanto, “una reducción de contribuyentes”
futuros. Además, las mujeres han
dejado de ocuparse “de los miembros más vulnerables” de la familia, esto
es, del cuidado de los ancianos, lo que ha provocado a su vez “un aumento de la
inestabilidad estructural de las familias” y la exigencia al Estado de que se
encargue de la atención de esos mayores.

Comentarios
Publicar un comentario
Cualquier opinión inteligente, relacionada con el tema de cada post y expresada con educación, será bien recibida. El resto, incluida la publicidad, se suprimirá.