Samuel López de
Victoria, psicoterapeuta y profesor de psicología en el Miami Dade College, ha establecido una
nueva taxonomía biológica para las mujeres: las lobas. Mujeres que enseñan los
colmillos porque están heridas, amargadas y enfadadas con el mundo. El psicólogo
alerta del daño que este tipo de mujeres pueden causar, especialmente en los
hombres, y reconoce que sus conclusiones no son científicas, sino que están
extraídas de su experiencia como terapeuta y de la observación. Con esta base
expone una serie de rasgos comunes a las mujeres lobas:
Pueden ser madres, hijas, abuelas, tías, suegras, hermanas…; estar casadas, divorciadas o viudas; ser heterosexuales u homosexuales; trabajar en una gran empresa o desarrollar su trabajo en el ámbito artístico. Acostumbran a buscar hombres fuertes y seguros de sí mismos, a los que atacan con faltas de respeto, hablándoles mal, degradándolos y haciéndoles sentirse minusvalorados social y emocionalmente. También atraen a hombres más débiles, a los que controlan por completo, y no dejan de preguntarse por qué no pueden atraer a hombres valientes que las defiendan.
Pueden ser madres, hijas, abuelas, tías, suegras, hermanas…; estar casadas, divorciadas o viudas; ser heterosexuales u homosexuales; trabajar en una gran empresa o desarrollar su trabajo en el ámbito artístico. Acostumbran a buscar hombres fuertes y seguros de sí mismos, a los que atacan con faltas de respeto, hablándoles mal, degradándolos y haciéndoles sentirse minusvalorados social y emocionalmente. También atraen a hombres más débiles, a los que controlan por completo, y no dejan de preguntarse por qué no pueden atraer a hombres valientes que las defiendan.
A las mujeres lobas hay que darles distancia, pero no ignorarlas, tal y como se haría con cualquier animal depredador. Están heridas, en algún momento de sus vidas alguien en quien confiaban plenamente, un hombre importante en sus vidas, las hirió de muerte. Por eso se han vuelto ariscas y crueles y actúan a la defensiva.
López de Victoria es consciente de que se le acusar de machista, pero afirma que “para algunas mujeres es totalmente imposible que haya un hombre que sea fuerte y seguro y, a la vez, maduro, cariñoso, amable y dependiente (en un sentido sano del término) de su pareja”. Y abre una puerta a la esperanza, porque, según él, la condición de loba no es para toda la vida y, aunque sea muy duro y exija de un largo proceso, la curación es posible.

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