«Yo admito que el hombre también sufre en esta sociedad
maldita, pero ninguna tristeza puede compararse con la de la mujer. En la calle
ella es mercancía. En los conventos, en donde se oculta como en una tumba, la ignorancia
la ata, y las reglas ascienden en su máquina como engranajes y pulverizan su
corazón y su cerebro. En el mundo se dobla bajo la mortificación. En su casa,
sus cargas la aplastan. Y los hombres quieren mantenerla así. Ellos no quieren
que ella usurpe su función o sus títulos. Nosotras las mujeres simplemente
debemos tomar nuestro lugar sin pedir permiso por ello…Tened cuidado del día en
que las mujeres se cansen de todo lo que les rodea y se levanten contra el
viejo mundo. Ese día un nuevo mundo comenzará».
Louise Michel (Francia 1830-1905)
Maestra libre, comunera, comprometida con la revolución organizó el Comité de
Vigilancia de las Mujeres de Montmartre y montó un hospital de campaña, fue
condenada a la deportación perpetua tras pasar dos años encarcelada. En 1880,
gracias a una amnistía general, pudo regresar a París, la prensa conservadora la
apodó la Virgen Roja por su aspecto
ausente de coquetería. Sus actos de solidaridad con los más desfavorecidos
provocaban la movilización social.

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