El himen es una membrana de piel con forma anular que cubre
la vagina. En algunas religiones es, además, un símbolo de pureza y virginidad.
La hemorragia que suele provocar la ruptura del himen durante el primer coito
es un proceso fisiológico, pero también es una situación que, para los
seguidores de estas religiones, debe producirse dentro del matrimonio. Por eso, cada vez más mujeres recurren a la
himenoplastia, una intervención que recupera el himen y que sirve para
no perder al futuro marido y a la propia familia. Cada vez más mujeres
recurren a este procedimiento quirúrgico porque representa la salvación ante
casos de violación o engaño de la pareja, que ha prometido casarse para tener
relaciones sexuales y luego incumple su palabra.
Para no arriesgar el honor ante los padres y la familia
política que desean ver la cama nupcial o un pañuelo manchado de sangre, desde
hace unos años existe una solución «made in China». Se trata de un himen falso
que expulsa un líquido parecido a la sangre cuando se rasga, su precio ronda
los 25 euros.

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