Discriminación por talla

Aeroflot, la aerolínea estatal rusa, ordenó a principios del verano pasado medir, fotografiar y, en algunos casos, pesar a las auxiliares de vuelo, con la intención de confeccionar uniformes nuevos e impulsar la nueva imagen de la compañía. La sorpresa de las azafatas no se hizo esperar. Las que tienen más de 40 años o usan una talla superior a la 40 fueron relegadas a los vuelos nacionales, en horarios intempestivos o de corta duración.

«Se nos rebajó el sueldo por nuestra talla de uniforme», denunciaba Evgenia Magurina, una de las dos azafatas que han llevado a la compañía a los tribunales y que han logrado una victoria legal sin precedentes. Hasta ahora la justicia siempre había dado la razón a la aerolínea, pero este miércoles la Corte Municipal de Moscú revocó las decisiones anteriores y respaldó las quejas de las empleadas.

De no haber ganado el juicio, las demandantes habrían llevado el caso al Supremo ruso y estaban dispuestas a presentarlo incluso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Según datos del sindicato, cerca de 600 azafatas han sido afectadas por los cambios.

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