El Parlamento de Suecia debatía ayer jueves una reforma de
la ley sobre violaciones y abusos sexuales que pretende trasladar la carga de
la prueba de la víctima al presunto violador. La propuesta es que se requiera
un consentimiento explícito antes de la relación sexual, según publica The
Guardian. La viceprimera ministra, Isabella Lovin, se ha apoyado en la reciente
campaña contra el acoso #metoo para remarcar la necesidad de una nueva
legislación que aborde esta cuestión.
La normativa actual en muchos países establece que el juicio
por violación solo se puede iniciar si se demuestra que hubo amenazas o
violencia. Ahora lo que se busca es que las víctimas no se sientan desamparadas, tengan recursos legales y a la sociedad de su parte.

Comentarios
Publicar un comentario
Cualquier opinión inteligente, relacionada con el tema de cada post y expresada con educación, será bien recibida. El resto, incluida la publicidad, se suprimirá.