Tras el fin de la guerra llegó lo peor para las mujeres alemanas

El final de la II Guerra Mundial llegó. Entre el 16 de abril y el 2 de mayo de 1945, más de  5 000 soldados del Ejército Rojo cayeron en la toma de Berlín. Pese a que estaba prohibido por los mandos llevar diarios, Vladimir Gelfand, un teniente ucraniano, describió en el suyo las atrocidades cometidas desde 1941. El manuscrito, muy difundido, relata la caótica vida en su batallón: insuficientes raciones de comida, piojos, antisemitismo y robos entre compañeros.

En febrero de 1945, Gelfand y sus camaradas, se preparaban para la ofensiva final sobre Berlín y narra cómo rodeaban y aniquilaban batallones de mujeres alemanas combatientes. «Las gatas alemanas que capturábamos decían que estaban vengando a sus maridos muertos», escribe. «Debemos destruirlas sin misericordia. Nuestros soldados sugieren apuñalarlas en sus genitales, pero yo solo las ejecutaría».

Las violaciones cometidas por militares soviéticos durante la ocupación, han sido ocultadas por décadas de silencio. Se estima que el número de mujeres alemanas violadas por soldados soviéticos supera los 2 millones. Según el historiador William Hitchcock, en muchos casos las mujeres sufrieron violaciones reiteradas, algunas de 60 a 70 veces. Solo en Berlín fueron víctimas de violación al menos 100 000 mujeres. En los informes hospitalarios consta una estimación de 10 000 mujeres que fallecieron a causa de estas violaciones. Entre junio de 1945 a 1946 hubo 995 peticiones de abortos en uno de los distritos de Berlín.

El 70 aniversario del fin de la guerra hizo aflorar nuevas investigaciones y denuncias de abusos sexuales cometidos por los Aliados. Aunque fue en 2008, con el estreno de la película Anónima, adaptación del libro «Una mujer de Berlín», cuando se produjo la catarsis de las víctimas que guardaron silencio durante todo este tiempo.
Soldados soviéticos acosan a una alemana. Leipzig, agosto de 1945

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