Publicidad sexualizada


La publicidad cada vez está más sexualizada. La mujer es la protagonista pasiva de la mayor parte de spots, aunque el cuerpo de los hombres irrumpe con fuerza.

Durante demasiado tiempo, las mujeres han sido un objeto para la mirada masculina: la imagen de una joven despampanante y seductora reclinada sobre el capó de un coche de lujo es un clásico.

El Partido Verde sueco pretende conseguir que las mujeres no se sientan incómodas con la publicidad explícita o estereotipada y propone suprimir de las calles este tipo de publicidad. También la racista.

¿Pero cómo se concluye que un anuncio es sexista o racista? La Asociación de Publicistas Suecos opina que esta nueva normativa puede ir en detrimento de la libertad de expresión.

La decisión de Estocolmo se suma a una iniciativa similar que se tomó en París el año pasado: el ayuntamiento votó prohibir los anuncios sexistas o degradantes en las calles. Una normativa semejante se aplicará en Reino Unido este año.

No estaría de más que España se sumara a la prohibición de la publicidad sexista que se exhibe en espacios públicos.

La Ley General de Publicidad actual establece como ilícitos tres supuestos: la presentación vejatoria de la mujer utilizando su cuerpo como desvinculado del producto, la aparición de situaciones de dominio del hombre sobre la mujer y la exposición explícita de un solo destinatario aunque el producto pueda ser usado por ambos sexos.

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