Desde pequeñas, a
las mujeres se nos ha dicho que para presumir había que sufrir. Y nos lo hemos
tomado al pie de la letra. Los tacones, por ejemplo, son los culpables que
predisponen a sufrir esguinces,
fracturas en los tobillos, tendinitis,
juanetes, dedos martillo, artrosis
o artritis en las rodillas…, pero, aun así, muchas mujeres se
arriesgan a llevarlos porque estilizan la pierna y son elegantes.
Llevar tacones durante muchas horas es una auténtica tortura,
por eso la medicina estética ha inventado una nueva técnica que rellena con toxina botulínica los dedos, talones y metatarsos. Así se forma
una almohadilla que amortigua la incomodidad y el dolor que provocan los
tacones. Esta técnica que se denomina Loub Job. El tratamiento dura una hora, y asegura resultados
durante seis meses, se realiza mediante anestesia local.
El procedimiento entraña
riesgo, pues por los dedos pasan arterias. Si se priva del riego sanguíneo al dedo, puede producirse
necrosis o incluso pérdida de las
extremidades. Y aunque evite el dolor, no resuelve el resto de problemas:
juanetes, problemas en la espalda, dedos deformes…
Caminar sobre tacones es como hacerlo de puntillas, por lo que, al desplazarse hacia delante los pies
con este calzado, la pelvis se
inclina y para compensar, el cuerpo va hacia atrás aumentando el arco en la
baja espalda, tensionando los lumbares, las
caderas y las rodillas. ¿Merece la pena sacrificar la salud por estar
bellas?

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