En Médicos del Mundo llevan casi 30 años trabajando con
mujeres en situación de vulnerabilidad y su conclusión es clara: la sociedad es
más dura con nosotras.
Las mujeres tenemos mayor esperanza de vida que los hombres,
pero una serie de factores sanitarios y sociales interactúan para hacer que nuestra
calidad de vida sea inferior, al afrontar más riesgos fruto de las desigualdades
y la discriminación: violencia física y sexual, infecciones de transmisión
sexual, riesgos en el embarazo y en el parto, prostitución y trata, mutilación
genital femenina, jornadas laborales interminables en casa y fuera de ella, etc.
Es una situación que afecta a la salud de las mujeres en
todo el mundo, pero que no se atiende ni se afronta con la urgencia que requiere.
Si se tratara de un virus, estaríamos en la fase 6 de alerta y tendría
dimensiones de pandemia. Si fuera un virus, podría llamarse EVA. Su origen no
es biológico, sino social, y afecta exclusivamente a las mujeres. La epidemia
puede detenerse, y para ello necesitamos recursos, políticas que destinen
recursos a suprimir las desigualdades y mitiguen su impacto en la salud de las
mujeres.
Médicos sin
Fronteras ha hecho una petición a la Organización Mundial de la Salud
(OMS): que valore adecuadamente esta amenaza sanitaria que afecta a 3.700 millones de mujeres y
declare que es urgente proteger su salud frente a las consecuencias de la
desigualdad.
Datos:
- 1 de cada 3 mujeres ha sufrido o puede sufrir agresiones físicas o sexuales en algún momento de sus vidas.
- Cada día, más de 800 fallecen en el mundo por causas prevenibles relacionadas con el embarazo o parto; unas 300.000 al año.
- Más del 60 % de los adultos infectados por VIH en África subsahariana son mujeres.
- La mutilación genital pone en riesgo la salud de miles de ellas en 30 países.
Somos cuidadoras a quien
nadie cuida. El 70 % del personal sociosanitario mundial es femenino. En
el ámbito privado, los cuidados recaen sistemáticamente en nosotras. Así que
las mujeres cuidan más, pero
reciben menos cuidados y toman menos decisiones sobre la sanidad.
Causas sociales adicionales que enfrentan las mujeres y perjudican
su salud:
- Salarios y pensiones más bajas que les impiden alimentarse correctamente o tomar los medicamentos que necesitan.
- Diferentes tipos de violencias que dejan secuelas físicas y mentales.
- Prácticas culturales dañinas, como la mutilación genital o los matrimonios forzados.
- Falta de investigación y mala identificación de los síntomas de las enfermedades que afectan especialmente a las mujeres.

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