Vera Cooper Rubin nació el 23 de julio de 1928 en
Princenton, Estados Unidos, y murió el 25 de diciembre de 2016. Trabajó en la Carnegie Institution de Washington, donde
estudió las tasas de rotación galáctica. Las galaxias no solo parecen
girar, sino que, en realidad, giran. Los objetos difusos rotativos, como
las colecciones de estrellas, obedecen a leyes formuladas por primera vez por
Johannes Kepler, por lo que las tasas de rotación se pueden predecir una vez conocidos
los parámetros básicos de una galaxia. Rubin descubrió que las galaxias
giratorias no se comportaban como debían: las partes distantes de las galaxias
tenían velocidades de rotación que eran demasiado grandes. La única forma
de dar sentido a las mediciones fue asumir que hay mucha más materia en una
galaxia de lo que podemos ver. Este fue un descubrimiento fundamental,
anunciado por Rubin y sus colegas a principios de la década de
1980. Estamos tan acostumbrados a que los cosmólogos actuales discutan la
materia oscura y la energía oscura, que olvidamos que hubo un yiempo en que estaba
asumido que teóricamente podemos ver todo lo que está ahí afuera. El
trabajo de Rubin cambió este principio: casi todo lo que hay son cosas que no
podemos ver.
Rubin publicó muchos artículos importantes; Destacamos
uno aquí que la propia Rubin señaló como significativo. Se llamó «Propiedades
de rotación de 21 galaxias Sc con un amplio rango de luminosidades y radios
desde NGC 4605 (R = 4kpc) hasta UGC 2885 (R = 122kpc)», publicado en el Astrophysical
Journal en 1980 y coescrito con WK Ford, Jr. y N. Thonnard.
La carrera de Rubin
ha sido durante años un ejemplo admirable para las mujeres profesionales que
trabajan en todas partes. Se casó cuando aún estaba en la escuela de
posgrado y crió a cuatro hijos mientras seguía su carrera profesional, con la
ayuda de su marido, Robert Rubin, su matrimonio duró 60 años. Los
cuatro hijos se doctoraron en diversas ciencias. En los comienzos de su
carrera, Rubin tuvo que soportar continuos desaires por parte de astrónomos
varones y situaciones difíciles, por ejemplo: los observatorios que no disponían
de baños para mujeres. Pero Rubin siguió adelante, encontró su sitio en la
ciencia y les demostró a los astrónomos que estaban equivocados en sus
presunciones sobre el universo visible.

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