Luigi Maria Bossi (1859-1919) fue el primer profesor de
ginecología en Italia, en 1887. Diseñó un dilatador de cuatro puntas para
ensanchar el cuello uterino en cuestión de minutos y acelerar el parto en
mujeres con eclampsia y otras afecciones peligrosas. El dilatador uterino de
Bossi se demostró un dispositivo eficaz que brindaba a las pacientes la posibilidad
de sobrevivir y sanar de complicaciones que, con frecuencia, eran letales para ellas
y para la criatura, y sin tener que recurrir a la cirugía, con el riesgo que esta
solución entrañaba de sufrir infecciones y daños permanentes en los órganos
reproductivos.
Bossi abrió una clínica de obstetricia y ginecología en
Génova y reservó la mitad de las camas como maternidad para mujeres pobres. Se mostró
contrario a la corriente científica del momento que consideraba que el cáncer
uterino era contagioso, y abogó por que las mujeres con tuberculosis no se vieran
obligadas a interrumpir sus embarazos. Fundó dos revistas de ginecología y
obstetricia, una para médicos y otra para parteras.
En 1918 fue suspendido por dos años de la práctica médica en
el Instituto de Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Génova por una
cuestión de «carácter moral». Teniendo en cuenta que un año más tarde fue
asesinado por el marido de una paciente, cabe sospechar que quizá tuvo una
conducta poco ética con esa paciente, y posiblemente con otras.
Un caso relevante fue el tratamiento que aplicó a Constance
Lloyd, esposa de Oscar Wilde. Cuando Constance acudió a la consulta de Bossi, a
fines de 1895, tenía graves dificultades para caminar. Bossi pensó que la
causa de sus problemas de movilidad era un prolapso de la vejiga que podía
reparar quirúrgicamente. La operación tuvo lugar en diciembre de 1895. No
funcionó. En abril de 1896, Constance se sentía muy débil y buscó terapias
alternativas mediante un médico en Heidelberg: galvanismo, baños calientes… Todos
estos remedios fallaron, y en octubre de 1896, además de una cojera persistente
de su pierna, apareció un temblor en su brazo derecho. Sufría dolores de
cabeza prolongados e insoportables y fatiga extrema, también desarrolló una
parálisis facial izquierda hacia el final de su vida. Tras nueve años de penosa enfermedad y un
progresivo deterioro, falleció. El diagnóstico probable es la esclerosis
múltiple.
Bossi defendió la teoría de que los problemas nerviosos de
las mujeres: temblores, dolores, desmayos, falta de aliento y fatiga eran causados
por un trastorno
uterino. Hipócrates, en el siglo V a. C, ya hablaba sobre el útero errante,
y sus planteamientos resurgieron en la ginecología de la segunda mitad del siglo
XIX. La invención del vibrador para curar la histeria a través
del orgasmo fue un resultado benigno de esta confusión y mezcla de anatomía y
psicología. Pero también se intentaron otros
muchos remedios monstruosos; por ejemplo, extirpación de ovarios y útero para
remediar síntomas histéricos como la dismenorrea.
Bossi estaba convencido de que al menos la mitad de los
suicidios femeninos tenían una causa ginecológica, que el suicidio estaba vinculado
con la menstruación y que las intervenciones quirúrgicas en el útero y los
ovarios podrían curar los síntomas de la histeria. Persistió en estas
creencias incluso tiempo después de que la mayoría de ginecólogos cediese la
histeria al campo de la psiquiatría. Bossi publicó sus teorías en una revista
médica alemana en 1911 y recibió una condena casi unánime por parte de los
ginecólogos y psiquiatras.
La corriente contra la teoría de la histeria fisiológica cayó
por sí sola ante una evidencia incontestable: los hombres tenían exactamente
los mismos síntomas y carecían de ovarios y útero. Pero ya era demasiado tarde
para decenas de mujeres.
Entre los principales trabajos de Bossi cabe destacar: Sobre
la dilatación mecánica inmediata del cuello uterino en el campo obstétrico, Milán
1900; Enfermedades del útero-ovario y maltusianismo, Milán
1905; Mi método de parto artificial rápido en clínicas o en casa, Milán
1906; Sobre las enfermedades utero-ováricas y las psicopatías, Varese
1912; Die gynäkologische Prophylaxe bei Wahnsinn, Berlín
1912; Manual de matronas para matronas, Milán 1913; En
defensa de la mujer y la raza, Milán 1917; Histeria y
ginecología, Milán 1917.


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