Los trabajos de
cuidados están feminizados y no se les aplica la lógica de mercado.
O lo que es lo mismo, los trabajos esenciales para la vida de las personas carecen
de valor económico. Sabemos que esto
ocurre porque el patriarcado ha ideado una construcción social basada en una
división discriminatoria del trabajo: el área doméstica reservada a la mujer encarga
a las mujeres las tareas domésticas y la atención y el servicio a los miembros de
la familia.
Por esta razón muchas somos las mujeres que suscribimos el
manifiesto: Recursos
y autonomía para todas: Un manifiesto feminista por la Renta Básica,
publicado recientemente y en el que se afirman cosas como esta: «Vivimos
asfixiadas y con la angustia de no llegar a todo, de que nuestras vidas no sean
sostenibles. Del mismo modo que tememos vernos expulsadas del mundo del empleo,
y convertidas en cuidadoras sin independencia económica, nos preocupa tener que
descuidar a las personas que queremos para entregar todo nuestro tiempo a un
trabajo cada vez más precario. Y no queremos, no debemos ser las únicas que
cuidan, necesitamos liberar tiempo para todos y todas, necesitamos las
condiciones materiales para que nuestra lucha por el reparto del trabajo de
cuidados pueda avanzar. Sí, necesitamos recursos, tenemos derecho a nuestro
tiempo, no queremos más trabajo, queremos una Renta Básica».

Comentarios
Publicar un comentario
Cualquier opinión inteligente, relacionada con el tema de cada post y expresada con educación, será bien recibida. El resto, incluida la publicidad, se suprimirá.