La nueva Sección Femenina

 


En 1934, José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, crea en Madrid la Sección Femenina, y pone al frente de esta organización a su hermana Pilar. Los modelos inspiradores de las mujeres que formaban parte de la Sección Femenina eran Isabel la Católica y Santa Teresa de Jesús y durante la guerra civil realizaron tareas de asistencia a los heridos, reparto de alimentos y medicinas y distribución de las cartillas de racionamiento entre el bando sublevado. En 1939 cerca de un millón de mujeres participaban en estas actividades. La Sección Femenina estuvo vinculada con las facciones femeninas del nazismo alemán e italiano.

Una vez finalizada la guerra, se fijaron nuevos objetivos para la Sección Femenina: formar a las mujeres españolas para ser «buenas patriotas, buenas cristianas y buenas esposas». Se realizaba un Servicio Social en el que se impartían clases de gestión del hogar, puericultura y cocina, entre otras. Franco le adjudicó la tarea de dar una formación política y social a las españolas siguiendo sus postulados: represión sexual, adopción de los dogmas católicos y seguimiento de los valores nacionales.

Durante estos años, la mujer quedó recluida en el hogar, centrada en su papel de virtuosa esposa, madre abnegada y ángel del hogar. Su misión fundamental era «proporcionar hijos a la patria».

En el siglo XXI, la Sección Nacional Femenina de la Falange resucita. Isabel Medina Peralta, de 18 años, es su directora. También es miembro del grupo neonazi Bastión Frontal y del falangista Sindicato Español Universitario (SEU) de la Universidad Complutense de Madrid. Este año hemos podido verla y escuchar su discurso en el acto de homenaje a los caídos de la División Azul, los españoles que combatieron a las órdenes de Adolf Hitler durante la II Guerra Mundial, con motivo del 78 aniversario de la batalla de Krasni Bor. En su polémico discurso llegó a decir: «El enemigo, que siempre va a ser el mismo, aunque con distintas máscaras: el judío. Porque nada más certero que esta afirmación. El judío es el culpable. El judío es el culpable y la División Azul luchó por ello».



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