Isabel I

Aunque el sexo al que pertenezco se considera débil, encontrarás que soy una roca que no se dobla ante ningún viento.




El 6 de septiembre de 1533, nació en el palacio de Greenwich, Londres, la que llegaría a ser Isabel I. Hija de Enrique VIII y de su segunda esposa Ana Bolena, Isabel ocupaba el tercer puesto en la línea de sucesión al trono. La muerte de su hermanastro el rey Eduardo VI, hijo de Enrique VIII y de su tercera esposa Jane Seymour, y el ascenso al trono de su hermanastra María Tudor, hija del matrimonio entre Enrique VIII y su primera esposa Catalina de Aragón, colocaron a Isabel en una situación complicada.

Pese a profesar en público la obediencia debida a su reina y aceptar el catolicismo, Isabel fue acusada de conspirar contra María y permaneció durante dos meses encerrada en la Torre de Londres, y luego en arresto domiciliario durante un año en Woodstock. La muerte de la reina María complicó todavía más las cosas e Isabel se vio sentada en el trono más incómodo de Europa, pues el rey de España, Felipe II, lo reclamaba por ser viudo de María. María Estuardo, la reina de Escocia y reina consorte de Francia, reclamaba también la corona. En el norte, los rebeldes católicos se sublevaron y el Papa publicó una bula que la destronaba.

Ningún contratiempo arredró a Isabel, se propuso hacer de Inglaterra una gran potencia mundial, y lo consiguió. Convirtió al país al protestantismo y fundó la Iglesia de Inglaterra. Nunca se casó, pese a que la Cámara de los Comunes reclamaba un heredero, y ha pasado a la historia como la reina virgen. Al final de sus días se negó a que la retratasen sin su aprobación, pues estaba obsesionada con la belleza y la juventud.

Tras su reinado de casi 45 años, Isabel I, hábil estadista, dejó un gran legado y su país vivió de una gloriosa época.

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