La Samaritaine

 

Imagen: Charles Delius Rebajas en La Samaritaine, c. 1910


Uno lo encuentra todo en la Samaritaine, era el lema de este gran almacén parisino fundado por Ernest Cognacq y Marie-Louise Jaÿ en 1870. Al principio solo era una pequeña tienda de telas, pero en 1900, el buen hacer de sus propietarios, la convirtieron en el lujoso e innovador comercio Grands Magasins de La Samaritaine.

El cliente potencial de La Samaritaine era una mujer de clase media, con cierta solvencia económica y ociosa, que acudía a un lugar decente y seguro, según las costumbres burguesas de la época, ya que no estaba bien visto que una mujer saliera sola de casa a no ser para ir a misa, realizar obras de caridad, alguna visita social o pequeñas compras.

También frecuentaban la tienda mujeres obreras, artistas, prostitutas… Todas se dejaban seducir por la experiencia de ver, tocar o probar productos asequibles a su bolsillo, incluso se permitía devolver los artículos adquiridos: perfumes, telas variadas, ropa confeccionada, sombreros, guantes… Así, comprar se convirtió en una actividad de ocio en la sociedad industrial.

Las dependientas vestían uniforme, debían ir bien aseadas y peinadas y ofrecer un trato exquisito a la clienta. Su trabajo era duro, no estaba permitido que se sentaran a lo largo de su jornada laboral, pero recibían un salario, comida y alojamiento en el gran almacén.

El negoció cerró en 2005 por motivos de seguridad y deterioro para recuperar su esplendor original, una mezcla de de art nouveau y art déco. El edificio está catalogado como monumento histórico. Tras las obras de renovación y reconfiguración, la reapertura estaba prevista para 2020 con motivo de su 150 aniversario, pero la pandemia la ha retrasado hasta el pasado 23 de junio.


Imagen: Stéphane Aboudaram, La Samaritaine, espacio Comme des Garçons, 2021  



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