No deseo abrir la boca

No deseo abrir la boca

¿A qué podría cantar?

En mí, a quien la vida odia,

tanto da cantar que callar.

¿Acaso debo hablar de dulzura

cuando siento tanta amargura?

Ay, el festín del opresor

me ha tapado la boca.

Sin nadie al lado en la vida

¿a quién dedicar mi ternura?

Tanto da decir, reír,

morir, existir.

Yo y mi forzada soledad

con mi dolor y mi tristeza.

He nacido para nada

mi boca debería estar sellada.

Ha llegado, corazón, la primavera,

el momento propicio del festejo.

¿Pero qué puedo hacer si un ala

tengo ahora atrapada?

Así no puedo volar.

Llevo mucho tiempo en silencio,

pero nunca olvidé la melodía

que no paro de susurrar.

Las canciones que brotan de mi corazón

me recuerdan que algún día

romperé la jaula.

Volando saldré de esta soledad

y cantaré con melancolía.

No soy un frágil álamo

sacudido por el viento.

Soy una mujer afgana

Entiéndase pues mi constante queja.



Nadia Anjuman (1980-2005), poeta afgana que estudiaba en la Universidad de Herat, fue asesinada por su marido, que consideraba que la publicación de un libro de poemas de Nadia «deshonraba» a la familia.

Esta versión no poética en castellano de su poema, se basa en la versión en inglés de Mahnaz Badihian y en la versión en italiano de Cristina Contilli.


*Poema leído en la charla «Mujeres de azul» sobre las mujeres y las bacha posh en el Afganistán de los talibanes, a cargo del escritor Luis Salvago.


Comentarios