Freda Josephine McDonald, Josephine Baker, triunfó en París
como cantante y bailarina de cabaret. Se la consideraba un sex symbol y tenía
una legión de rendidos admiradores.
Josephine nació en Estados Unidos y en 1920 llegó a París. Francia
se convirtió en su país de adopción, y allí se encontraba cuando estalló la
Segunda Guerra Mundial. Se sentía tan querida por los franceses que decidió
corresponder a su afecto trabajando para la resistencia.
Cuando los nazis tomaron París, la cantante ocultó en su castillo
a miembros de la resistencia. Con la excusa de ofrecer algunos conciertos, viajó
a Lisboa, donde contactó con miembros de la Francia Libre y actuó como correo
transmitiendo información. Algunos de los mensajes estaban escritos con
tinta invisible en las partituras de sus canciones. Gracias a su fama y a sus
contactos sociales, tuvo ocasión de actuar en fiestas y reuniones diplomáticas,
en las que permanecía atenta a cualquier comentario que pudiera interesar a la
resistencia.
Sus acciones de espionaje recibieron el reconocimiento del
estado francés. En 1960, Charles de Gaulle le impuso la Legión de Honor y la
Medalla de la Resistencia. Cuando murió, en 1975, París le rindió un nuevo
homenaje. Es la única mujer en Francia que ha recibido una salva de 21 disparos
al morir.

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